La nueva vida de Evangelina Anderson en Munich con Martín Demichelis – Clarín

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La nueva vida de Evangelina Anderson en Munich con Martín Demichelis – Clarín

La primera vez que caminaron por la calles de Munich, Evangelina Anderson (36) y Martín Demichelis (38) no imaginaban ni en el mejor de los sueños lo que el destino guardaba para ellos. En ese entonces, año 2008, Eva se subía a un avión 14 horas de ida y 14 horas de vuelta, para estar uno o dos días con el hombre que la había flechado meses atrás, en Carlos Paz.

Ella era una de las mujeres más famosas del país y él una joven figura del fútbol argentino, estrella en ascenso de uno de los clubes más poderosos del mundo, el Bayern Munich. Un año después nació Bastián (10), el primero de sus tres hijos, y comenzaron otra historia juntos, que siguió en Marbella, Manchester y otra vez en Marbella, detrás de los clubes donde jugó el ex River Plate.

El sábado 10 de agosto, horas antes de que en la Argentina arrancaran las PASO, Eva y Micho dieron inicio a una nueva etapa de su vida juntos, otra vez en Munich. El futbolista, ya retirado, se capacitó como DT y en junio aceptó una propuesta de esas a las que es imposible resistirse: se hizo cargo del equipo sub 19 del Bayern.

Viajó a Alemania a preparar todo, mientras Eva, Bastián, Lola (6) y Emma (2) se despedían de los amigos, la playa y el glamour del Mar Mediterráneo (eran vecinos de Antonio Banderas, por ejemplo). En el aeropuerto de Munich se reencontraron, se besaron, rieron y lloraron. Ya no son aquellos dos chicos enamorados, ahora son cinco.

Evangelina Anderson y sus hijos, antes de partir a Munich.

Evangelina Anderson y sus hijos, antes de partir a Munich.

Mientras desarma las valijas en su “nuevo” viejo hogar, Eva atiende su teléfono para hablar con Clarín.

“Yo ya conocía Europa mucho antes de ponerme de novia con Martín. A mis padres les gustaba mucho viajar, y en época de vacaciones levantaban campamento y nos íbamos a cualquier lado. ¡Y eso que somos cuatro hermanas, unos valientes! Recorrimos muchos países de Europa, ya de chiquita me acostumbré a esto de andar girando”, cuenta.

Eva, Martín y los chicos: felices los cinco.

Eva, Martín y los chicos: felices los cinco.

-¿Te acordás de esa primera época con Martín?

-¡No, la verdad que no! Ja, ja… Yo estaba con la cabeza a mil, me llamaba todo el mundo, tenía un montón de trabajo y a la vez no quería separarme de él… Se fue dando de a poco, pero de una manera muy fuerte, viajaba él para allá o yo para acá, a veces viajábamos juntos para compartir más horas. ¡Qué lindo! Cuando nació Basti tuve que parar y me fui. Me costó muchísimo el desarraigo.

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-En Marbella parecían tener todo armado en una ciudad hermosa, ¿cómo te dijo Martin de volver a Munich?

-Nunca me dijo “Nos vamos a Munich”, no me lo impuso. Me contó sobre la propuesta y lo hablamos. Para él empezar su carrera como DT en un club como Bayern es una oportunidad increíble. Yo estoy segura de que si le decíamos de quedarnos en Marbella él lo hubiera aceptado. Munich es un lugar que nosotros queremos mucho. Estos últimos 10 años siempre volvimos, y tenemos recuerdos hermosos. Acá nació Basti, así que muchas veces fantaseamos con volver.

Micho dejó un gran recuerdo en Munich, donde jugó entre 2003 y 2011. Ahora lo convocaron para ser DT de las juveniles.

Micho dejó un gran recuerdo en Munich, donde jugó entre 2003 y 2011. Ahora lo convocaron para ser DT de las juveniles.

-Ahora llegás como madre, ¿cómo vas a organizarte con el colegio de los nenes, el idioma?

-Ellos son chicos y con el idioma se adaptan rápido, están entusiasmados. Van a ir a una escuela inglesa, como lo hacían en España, así que no van a tener problema. Nuestra experiencia es que es un proceso duro, tenés que tener mucha paciencia y las cosas muy claras. Pero sobre todo creo que lo más importante es que pasemos mucho tiempo con ellos. La vida en familia es el soporte que más necesitan. Es una de las mejores maneras de aprender valores humanos fundamentales como el respeto, la humildad o la paciencia. Además te muestra una faceta propia vulnerable que es necesario que trabajemos todos, el hecho de pedir ayuda, o de saber que tenés que adaptarte.

Eva y sus tres hijos, ¿tiene ganas de buscar el cuarto?

Eva y sus tres hijos, ¿tiene ganas de buscar el cuarto?

-¿Es el tipo de experiencias que los une como familia?

-Sí, totalmente. Nosotros pasamos mucho tiempo juntos. Al no tener ayuda familiar, todo lo tenemos que hacer juntos: comprar, ir a comer a restaurantes, salir a pasear… Los chicos siempre están con nosotros, y bajo mi punto de vista es lo mejor, pasar mucho tiempo con ellos. Yo hablo con mis hijos sobre lo que me pasa a mí, lo que siento o lo que me pasa cuando no entiendo a alguien. Quiero que vean que los grandes también tenemos nuestro proceso de adaptación, como ellos.

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-Antes de ser una figura de la tele fuiste maestra jardinera. Queda claro, ¿no?

-Ja, sí… Es mi gran vocación, la que me va a acompañar toda la vida. Y es la educación que quiero para mis hijos. Mi meta es que ellos tengan una consciencia del mundo más amplia, que sepan que hay otros países y otras culturas que pueden conocer. Que no sólo se queden con lo conocido y que sean solidarios cuando haya alguien que lo necesite. El tema del idioma es lo de menos en esta aventura.

Eva, Martín y los chicos en el debut de Micho como DT del Sub 19 del Bayern: fue con una victoria.

Eva, Martín y los chicos en el debut de Micho como DT del Sub 19 del Bayern: fue con una victoria.

-¿Cómo les contaron a los chicos que se mudaban?

-Con Demi hablamos mucho en cómo contarles la noticia. Pensamos en involucrarlos y potenciar la comunicación sobre el tema. Fue importante estar juntos y apoyarnos desde el cariño. Los últimos meses fueron una locura: papeles, trámites, compromisos… Por suerte, nosotros dejamos nuestra casa de España intacta para volver a escaparnos del frío cada vez que podamos. Así que no tuve que hacer mudanza y nos vinimos a la misma casa de Alemania donde vivimos hace 12 años, donde nació nuestra familia.

-¿Lo aceptaron enseguida?

-En cuanto nos pusimos de acuerdo con Martín ya les empezamos a contar que estaba la posibilidad de irnos a vivir a otro país. Que nos íbamos en avión, que podíamos volver los fines de semana a visitar a nuestros amigos de Marbella, que volveríamos en vacaciones. Les decíamos cómo era el lugar, que en invierno había mucha nieve y todo lo que podíamos hacer, que llovía, que había mucho verde, muchos árboles, les mostrábamos fotos… Lo más importante era también que su entorno lo supiese y nos ayudase en la tarea. Por ejemplo les hablamos de la ciudad, del país, les enseñamos la bandera… Y ellos pintaron dibujos e hicieron un libro de despedida para sus amigos. Fue súper emotivo. También hicimos una fiesta de despedida, porque queríamos que ellos viviesen esa experiencia de decir adiós a sus amigos, a su colegio, a su casa, aunque volviésemos en vacaciones.

-Otra vez la seño Evangelina…

-¡Totalmente! Yo les hacía que dibujasen cómo se imaginaban que iba a ser nuestra casa, de qué colores era, cómo eran las habitaciones, siempre intentando reflejar la parte positiva de irnos a vivir a otro país. Creo que todo esto que hicimos logró que ellos aceptasen la situación bastante bien. Aunque son muy sensibles y cariñosos, y fue inevitable que se pusieran tristes por sus amigos y familia.

-Tengo entendido que tu hermana Celeste se había ido a vivir a Marbella, ¿qué te dijo?

-¡Uy sí, eso fue difícil también! Celeste se quedó en Marbella con sus hijos, tiene su trabajo. Se puso feliz por Martín porque es maravillosa la oportunidad. Pero claro, al mismo tiempo estaba triste porque se vino a vivir acá básicamente para estar cerca mío. Lloramos mucho en la despedida. Ella es todo para mí, y sé que yo para ella también soy especial. Me llevó al aeropuerto y mientras nos alejábamos yo la veía y sentía que dejaba una parte de mi corazón.

-En Marbella estabas dando clases de inglés, de yoga, ayudando a chicos con autismo y jubilados, también haciendo campañas como modelo, ¿cómo sigue todo eso para vos?

-Recién llego, pero tengo en mente seguir con todas mis actividades y le voy a sumar clases de alemán. Si bien acá siempre me arreglé muy bien con el inglés, ahora tengo muchas ganas de aprender el idioma.

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-Renunciaste a tu carrera para acompañar la de Martín, ¿tuviste que hacer terapia en algún momento?

-No, nunca. Tampoco jamás pensé en qué hice y qué no, porque todas las decisiones que tomé en mi vida las tomé desde el corazón. Demi valora siempre muchísimo todo el esfuerzo que hacemos por él y por el bienestar de la familia. Soy de las personas que siempre ve el lado positivo de las cosas, será por eso que no lo sufro.

-Recién te busqué en Wikipedia, ¿sabías que no estás?

-No tenía idea, nunca entro… No sé si es bueno o es malo. ¿Será que no existo?

Marley junto a Evangelina Anderson en Bélgica. Para

Marley junto a Evangelina Anderson en Bélgica. Para “Por el Mundo” (Telefe).

-Otro tema: la última vez en Munich quedaste embarazada, ¿se agranda la familia?

-¡La fábrica está cerrada! Martín siempre me dice que quiere uno más… para mí con tres estamos bien, pero lo digo porque la más chiquita sigue siendo bebé. Ja, ja…

-A futuro, ¿sueñan volver a la Argentina?

-Siempre está la ilusión de volver, pero va a depender del trabajo de Martín. Nuestra casa sigue estando en Marbella, y eso es lo más parecido a un hogar que tenemos. Pero claro que llevamos a la Argentina en nuestro corazón y siempre que podemos vamos para allá y nos cuesta muchísimo volver para Europa.

JA

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