El legendario Templeton, de cañoneado a hundido – ámbito.com

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El legendario Templeton, de cañoneado a hundido – ámbito.com

Hay gente que no aprende. Poco más de un año atrás comentábamos como la apuesta de Michael Hasenstab, por entonces aún el administrador estrella dentro del grupo de fondos Templeton (a mediados de 2017 manejaba una cartera de u$s42.000 millones reducida por entonces a u$s38.000 millones y a u$s36.800 millones la semana pasada), a favor de la Argentina -OK, también de su bolsillo- al comprar u$s2.250 millones en Bonos del Tesoro (BOTES) casi el 75% de la emisión, le resultaba ruinosa en más de u$s200 millones.

En aquel momento el macrismo trato de “vender” la colocación de los nuevos papeles como si fuese una operación más, que evidenciaba la confianza externa en el país y sus gobernantes (vale señalar que la operación la hizo el Ministerio de Finanzas a cargo de Luis “Toto” Caputo). A “sottovoce” sin embargo existía el convencimiento en el mercado que se trataba de una cuestionable reverse enquire, la práctica por la cual el colocador le “pregunta” al comprador que características específicas debe tener un instrumento para que lo compre, “armando” esa operación en función de esa demandante puntual, usualmente incorporando algún “buffer contra perdidas” (la práctica es cuestionada por los reguladores -hablamos de reguladores en serio, no de la Comisión Nacional de Valores -CNV-). Es que solo eso, la posesión de información privilegiada y garantías específicas, le daba lógica a la decisión del gestor alemán de colocar dinero a mediano plazo al 19/20% anual en pesos (en BOTES) en lugar del 40% a corto plazo (en Lebac). Según la vox in foro, detrás de todo esto estaba Gustavo Cañonero, director del SBS el “partner” de Templeton en su vertiente local hasta que saltó a la vicepresidente del Banco Central, que detenta desde aquel mes de junio del año pasado.

En un principio Hasenstab –a quien el editor del Financial Times alguna vez definió como el “FMI del sector privado”- fue de los más renuentes en prestarle dinero al gobierno de Mauricio Macri. Esto cambio en septiembre de 2016 tras una visita a la quinta de Olivos, en la que fueron claves Gabriel Martino (HSBC), Pedro Lacoste (socio de Alfonso Prat Gay) y el funcionario Horacio Reyser, que fue el puntapié para que comenzara su shopping spree de papeles argentinos. Así con la compra de los BOTES se convertía en el mayor acreedor privado del país desplazando al fondo PIMCO, al detentar unos u$s6.500 millones en papeles argentinos. Para fines de julio pasado, cuando la gente del JPMorgan y el resto de la inteligencia financiera aconsejaban overweight Argentina, si bien registraron algunas compras la exposición total de Templeton a nuestro país había caído a menos de u$s5.500 millones por efecto de la devaluación.

La fama de Hasenstab se asentó en la compra de la deuda de países en problemas a la espera que los organismos y la comunidad internacional salieran a su rescate. El problema es que esta vez con Argentina no hay auxilio a la vista: la expectativa implícita de default dentro de los próximos cinco años en los CDS ronda el 80%. A fines de julio lo destinado a papeles argentinos en los fondos bajo su mando era 10,46% en los u$s11.300 millones del Templeton Emerging Markets Bond Fund, 6,36% en los u$s17.400 millones del Templeton Global Total Return y un 5% en los u$s33.110 millones del Templeton Global Bond, a los que sumaba un porcentaje algo mayor en tres fondos menores que coadministraba. Con el crack tras las PASO las estimaciones son que en estos seis fondos perdió unos u$s1.795 millones y en la semana siguiente algo así como u$s444 millones adicionales, en total unos u$s2.239 millones en apenas tres días, resultado de la exposición a nuestro país.

Hoy, con pérdidas acumuladas por u$s3.000 millones en apenas 3 meses en su fondo estrella, el Global -que en 2013 llego a ser el mayor tenedor de deuda gubernamental del mundo con activos por u$s72.000 millones y ahora apenas orilla u$s30.000 millones- un 0,85% abajo en el año frente al 6,3% que trepa el índice de referencia (quedó en el 20% de peor rendimiento del sector), busca repetir lo de 2008 cuando frente al 37% que se desplomo el S&P500 consiguió un retorno de 6,28%. Así en una movida sin precedentes y en contra de todo lo que argumentaba hasta semanas atrás, pasó el 40% de su tenencia a efectivo y deuda de corto plazo en yens, un 4% en dólares, otro tanto en coronas suecas y noruegas, y cubrió su principal posición de bonos (brasileños) con ventas en corto de dólares australianos. La jugada es muy fuerte y es básicamente una apuesta a que al mundo le vaya muy mal en los próximos meses. Desde ya que los fondos manejados por Hasenstab no son los únicos golpeados por el crack: el Ashmore Emerging Market Short Duration, Fidelity Series Emerging Market Debt, Newfoundland Capital Management, VR Capital, Autonomy Capital, Greylock Capital Management (estos últimos tres habrían estado recomprando papeles argentinos hasta la semana pasada), estarían entre los que más están sufriendo. A ellos podemos sumar otros vehículos de Black Rock, T.Rowe Price y Pimco en ese orden, pero todos muy lejos de la familia Templeton (que venía de experimentar retiros por u$s44.600 millones en 2018 y más de u$s20.000 millones en lo que va de 2019), sin dudas la más golpeada.

El año pasado cuando tratamos este tema, apuntamos que Gustavo Cañonero –factótum de aquella operación- había hecho bien en dejar su trabajo en el sector privado. Irónicamente quien estaría por quedarse ahora si trabajo es su (¿ex?) amigo Michael.

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