Demi Moore, una vida entre el infierno y la gloria – infobae

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Demi Moore, una vida entre el infierno y la gloria – infobae

Demi Moore
Demi Moore

Nunca fueron fáciles las cosas para Demetria Gene Guynes, conocida mundialmente como Demi Moore. Nació el 11 de noviembre de 1962 en Roswell, Nuevo México, hija de Virginia Ginny King y de Charles Harmon, quien las abandonó meses antes de que naciera. Demi tomó el apellido de su padrastro, Danny Guynes. La familia no gozaba de estabilidad. Las peleas y el alcohol abundaban y los dólares faltaban.

Los Guynes vivían en casas rodantes, y por las películas, ya sabemos que esas viviendas son la versión villa miseria del gran sueño americano. En ese contexto creció Demetria. La vida no parecía gran cosa y definitivamente se desmoronó cuando a los 14 se enteró que Danny no era su padre biológico. La pareja se separó y empezó la debacle. Dos años después, Danny se suicidó. Ginny, en tanto, se perdió definitivamente en el laberinto del alcohol y las pastillas. Una noche su hija logró evitar una sobredosis. Otras tantas noches, la obligaba a salir de bares. Pero una violencia más terrible la esperaba, agazapada.

Una noche Demi llegó a su casa y encontró a un hombre en la puerta, con las llaves en la mano. Le veía cara conocida: era ese hombre con quien solía hablar cuando volvía de la escuela. Cuarenta años después, los recuerdos se vuelven difusos. Pero siguen doliendo. El relato de que fue violada a los 15 años fue la revelación más impactante de Inside out, el libro de memorias que publicó la actriz este año y que alborotó el avispero hollywoodense. “He bloqueado la secuencia exacta de los eventos –escribió la actriz-: los detalles que me llevaron de abrir la puerta de entrada, a preguntarme si mi madre le había dado una llave, a sentirme atrapada en mi propio hogar con un hombre tres veces mayor que yo y dos veces más corpulento, a él violándome. No tenía quién me protegiera”, añadió, con desesperación.

La portada de
La portada de “Inside Out”, el libro de Demi Moore

Todo se puso peor tiempo después, cuando su madre volvió a aparecerse con el hombre. Su cuerpo empezó a temblar: las inseguridades, las ganas de huir y no saber a dónde. En un momento, el hombre se le acerca y le dio a entender algo que la llevó a un abismo aún más profundo: “¿Qué se siente ser prostituida por tu madre por 500 dólares?”. Demi intentó suavizar las palabras en una entrevista posterior, sin querer creer que su madre la había prostituido. “Aunque él puede haberle dado dinero a Ginny sin una conversación clara sobre qué obtendría a cambio, también es perfectamente posible que Ginny supiera con exactitud lo que él quería, y es posible que haya aceptado que él pudiera conseguirlo”. Con el tiempo terminó por ver el episodio de una sola manera: “Fue una violación, y una traición devastadora”, contó sobre su madre, que además tenía un largo prontuario por ebriedad y piromanía.

Nadie iba a ayudar a Demi más que ella misma. A los 16 años dejó la secundaria y se embarcó en la travesía de la industria del espectáculo. Primero hizo escala en el modelaje, donde llegó su primera travesura cuando mintió sus años para posar desnuda siendo menor de edad. Su vecina, la actriz Nastassja Kinski, la empujó a la actuación. Y entonces llegó el primer amor.

Freddy y Demi Moore, en 1982 (Globe Photos/Mediapunch/Shutterstock)
Freddy y Demi Moore, en 1982 (Globe Photos/Mediapunch/Shutterstock)

Freddy Moore era un músico de Minneapolis, tenía 29 años y estaba casado. Demi tenía 16 cuando lo vio en un club nocturno y quedó embobada. Al poco tiempo se mudaron juntos mientras él tramitaba el divorcio. Se casaron en febrero de 1980, y ella sintió un renacer completo. Adoptó el apellido Moore para siempre y empezó a ganar algo de dinero. Componía canciones, protagonizaba videoclips y empezaba a actuar. Cuando se separaron, ya en 1984, ella contaba en su currículum con un papel recurrente en la serie General Hospital. También había adquirido algunas costumbres peligrosas que pusieron en riesgo su vida en más de una oportunidad.

Demi en
Demi en “General Hospital” (Foto: McBride/Mediapunch/Shutterstock)

La propia actriz adjudica al combo fama salvaje/falsos amigos/mucha noche su vínculo con la cocaína, que explotó durante la filmación de El primer año del resto de nuestras vidas, el drama adolescente dirigido por Joel Schumacher. Un día llegó al set tan drogada que para el director fue suficiente. Amenazó con quitarle el papel si no empezaba con una rehabilitación. “No quería más momentos vergonzosos. Quería estar presente, no atontada por el alcohol o acelerada por la cocaína”, aceptó la actriz. La película la puso en la primera fila de las actrices de su generación, además de empezar una relación con el actor Emilio Estevez. “Si no hubiera ido a rehabilitación por ese filme, me pregunto si todavía estaría viva”, confesaría luego.

Desde entonces, todo fue en ascenso. Le empezaron a llover ofertas laborales y encontró el gran amor de su vida, de un modo inesperado. Una noche de 1987, Demi acompañó a Emilio a la avant premiere de Procedimiento ilegal: allí conoció a Bruce Willis. No fue amor a primera vista, a ella le pareció pesado el actor de Duro de Matar. Pero se ve que cambió de opinión porque a los cuatro meses se casaron en Las Vegas, y durante la noche de bodas concibieron a Rumer, la primera de sus tres hijas. En simultáneo, su carrera iba en ascenso. La séptima profecía, que protagonizó estando embarazada, y No somos ángeles, junto a Robert De Niro y Sean Penn, eran el aperitivo. El gran salto iba a tener forma de espectro.

Demi Moore y Patrick Swayze en
Demi Moore y Patrick Swayze en “Ghost: Más allá del amor”

Cuenta la leyenda que fue su capacidad para llorar lo que le permitió quedarse con el papel que forjó su carrera en la industria del cine. A partir de Ghost, con Patrick Swayze y Whoopi Goldberg, empezaría el espiral que la convertiría en la actriz mejor paga de la industria y una referente en la lucha de género por la igualdad salarial.

El otro gran impacto fue la controvertida Propuesta indecente, con Robert Redford y Woody Harrelson. La chica de pelo corto no dejaba de estar en los primeros planos de Hollywood. Se sucedían Acoso sexual, Algunos hombres buenos y La letra escarlata. Mientras, Bruce Willis relanzaba su carrera con Pulp Fiction. Y se agrandaba la familia: llegaban Scout y Tallulah. Para el afuera, no podía haber más felicidad y las páginas se inundaban con la pareja más feliz de Hollywood: lindos, exitosos, millonarios… pero siempre hay un pero.

Demi Moore y Bruce Willis estuvieron casados durante 13 años
Demi Moore y Bruce Willis estuvieron casados durante 13 años

Con el tiempo se supo que no todo era tan fantástico en el matrimonio Moore-Willis. Peor aún: no lo había sido desde el comienzo. Él se mostró celoso y controlador desde que Demi volvió a actuar tras dar a luz, y aunque ella se desdoblaba para atender trabajo y familia, todo empeoró a partir del éxito de Ghost. En el libro, la actriz lo cuenta sin tapujos. “Básicamente, él quería hacer todo lo que quería. Tenía 36 años y estaba rodeado de fama y dinero”. Pero ella no iba a hacer las veces de cortesana. Y redobló la apuesta aceptando papeles cada vez más importantes. Día a día fueron sosteniendo la relación, hasta que fue irremontable. Se separaron en 2000, en buenos términos. De ser modelo de pareja pasaron a ser modelo sobre cómo debían comportarse los ex.

La carrera profesional de Demi empezó a desmoronarse en Striptease, la película que protagonizó luego de su tercer embarazo. Sorprendió con su cuerpo, pero la película estuvo lejos de recaudar lo esperado y fue duramente cuestionada por la crítica. Enseguida, recibió otro golpe cuando le dio vida a la teniente Jordan O’Neill en Hasta el límite. De nuevo había puesto el cuerpo –un duro entrenamiento físico, su cabellera rapada- y otra vez le daban la espalda. Entonces dijo basta. Tenía otros asuntos más importantes que atender.

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Demi Moore en “Stiptease” (Everette Collection)

Se afincó en Hailey, Idaho, y puso el foco en el cuidado de sus hijas. También en el de su madre, a quien acompañó los últimos días de su vida, intentando mitigar una relación dolorosa. Así recibió el nuevo milenio. Con su carrera en picada, divorciada de Willis y con el fantasma de su madre dando vueltas. ¿Cómo seguir?

Demi Moore volvió al candelero del espectáculo con su papel de villana en Los Ángeles de Charlie: al límite, y las páginas de noticias explotaron cuando se conoció su romance con Ashton Kutcher, el galancito de That ’70s Show y comediante en ascenso. Otra vez se repetía la fórmula del encuentro casual, y otra vez la historia parecía haber arrancado torcida. “Me senté a su lado y estuve hablando durante media hora sin tener la menor idea de que estaba junto a una persona famosa”, contaría el actor, tiempo después.

Pero más allá de esta irreverencia, lo que también se repetía era la diferencia de edad, aunque ahora era Demi la que estaba del otro lado del mostrador. Y para un mundo machista, era el lado equivocado. Después de dos años se casaron. Él tenía 27 y era la primera vez que daba el sí. Ella, a sus 40, ya contaba con dos divorcios, tres hijas y un montón de inseguridades y temores que el caparazón de la estrella mejor paga de la industria ya no podía disimular.

Ashton Kutcher y Demi Moore (Grosby Group)
Ashton Kutcher y Demi Moore (Grosby Group)

Demi tomó la relación como si pudiera volver al pasado y experimentar lo que era ser joven otra vez con él. “Al menos mucho más de lo que jamás fui capaz de experimentar cuando todavía era una veinteañera”, confesó. Y al principio, todo anduvo según lo planeado. Al poco tiempo quedó embarazada, pero a los seis meses sufrió un aborto espontáneo. Fue un golpe durísimo que la hizo reincidir en el consumo abusivo de alcohol, algo con lo que venía coqueteando.

Llevaba casi 20 años sin beber, y se sentía a salvo de una de las batallas más duras. Durante un viaje, en un momento de relax en el hotel, Ashton bebía una copa de vino tinto y ella sintió la tentación. “Todo es cuestión de moderación”, aconsejó el actor con una sabiduría con la que no contaba. Ella creía sentirse lista para manejar el asunto, y convertirse en esa chica que tomaba una copa con las comidas o podía permitirse un vacito de tequila en una fiesta. “Quería convertirme en una chica divertida, normal”, explicó en su libro.

Recién con la distancia que ofrece el tiempo pudo dimensionar las palabras del actor, que tenía otra edad y que vivía en otro tiempo. Pero entonces tomó una cerveza del minibar. Fue un viaje de ida en el que casi no encuentra la salida. “Era mi culpa, estaba segura: si solo no le hubiera vuelto a abrir la puerta al alcohol, nunca hubiera perdido el bebé”, se descargó Moore, creyendo que todo había sido su responsabilidad.

A pesar de la tristeza, la pareja reafirmó sus votos y se casó en 2005, en una ceremonia íntima de 150 invitados, entre los que se contaron las tres hijas de Demi y su ex marido, Bruce. Pero otra vez empezaron los problemas. Mientras él crecía como comediante, ella se debatía entre tratamientos de fertilidad y los laberintos de la bebida y el analgésico Vicodin. La pareja se estancaba, y él, otra vez, propuso la solución inadecuada. Y ella, otra vez, lo siguió. “Accedí a hacer un trío en dos ocasiones, lo que lejos de ser positivo para la pareja marcó el principio del fin de la relación. Fue un error y la excusa perfecta que él usó para mantener relaciones sexuales con otras mujeres”, acusó Moore en sus memorias.

Demi Moore habló en el programa de Ellen DeGeneres sobre Ashton Kutcher

En noviembre de 2011, cuando las infidelidades eran públicas, Demi terminó la relación a través de un comunicado. Y a pesar de lo dicho, a pesar de haber hecho tambalear su vida, la relación con sus hijas y su futuro profesional, concluye su mirada retrospectiva en modo zen: “Cualquiera haya sido el dolor que pasamos juntos, nos ha permitido convertirnos en las personas que somos hoy”, publicó.

Pero entonces se vivían tiempos de turbulencias hasta que la actriz tocó fondo. Bajó mucho de peso, siguió abusando de los medicamentos y en enero de 2012 trascendió que había sido hospitalizada. El parte oficial fue un pico de estrés. La verdad era otra: fue internada luego de sufrir una convulsión en su casa, producto de un cóctel de drogas sintéticas. El apoyo de sus hijas fue fundamental para salir adelante y reencontrarse con su oficio de actriz, el paso necesario. Amor a ciegas o Wild oats dan cuenta de esta resurrección. Pero nada la ayudó más que hacer catarsis.

Demi Morre, en la portada de Harper's Bazar (Instagram)
Demi Morre, en la portada de Harper’s Bazar (Instagram)

La publicación de Inside out funcionó como un bálsamo para la vida de Demi Moore. Recuperada de sus adicciones y reconstruidos los vínculos, volvió a ser noticia por su belleza. Como lo demostró hace meses, posando sin ropa en la portada de Harper’s Bazar. Hace tiempo que sus papeles están lejos de la alta exposición y ella parece disfrutarlo. Como si hubiera vivido lo suficiente, pero a contramano. Hoy, a los 57 años, Demi cree que por fin le llegó el momento de la paz. Porque si, como dicen, la vida es un valle de lágrimas, ella hace rato que merece un atardecer con un buen abrazo, muchas sonrisas y ninguna lágrima.

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